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La ignorancia africana sale muy cara PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Lali Sandiumenge   

La enseñanza superior en África afronta obstáculos tan básicos como los cortes de luz y tan complejos como la pobreza. Bakary Diallo, rector de la Universidad Virtual Africana (African Virtual University, AVU, www.avu.org), nacido en Senegal y educado en Canadá, veterano de la enseñanza y de las nuevas tecnologías, cree que el e-learning puede ser una solución a las carencias. La AVU, que nació en 1997 como un proyecto del Banco Mundial, actualmente es una organización intergubernamental panafricana con sede en Nairobi y 53 centros en 27 países. Diallo visitó recientemente la Universidad Abierta de Cataluña (UOC) para compartir experiencias y explorar las posibilidades de colaboración.

¿Qué retos afronta la educación superior en África? En África contamos con la tasa más baja de licenciados en enseñanza superior, mucho menor que en Europa, Estados Unidos, América o Asia. Tenemos graduados, pero no son suficientes y la calidad de la educación no siempre es buena. El reto principal es formar en cantidad y calidad para poder estimular el desarrollo económico. En la AVU queremos incrementar el acceso a la enseñanza de calidad a través de las tecnologías de la comunicación y la información.


¿Qué carencias  suple la universidad virtual?
Hay diferencias entre los países africanos y entre la África francófona, la anglófona y la lusófona. En la francófona, los estudiantes no pagan los gastos de escolaridad en la enseñanza pública y el Estado asume todos los costes, desde la primaria hasta la universidad. Y esos estados no son ricos. A las universidades les cuesta construir nuevos campus y admitir más estudiantes porque casi siempre están en crisis financiera. Las TIC ofrecen una alternativa a la construcción de campus y pueden incrementar el acceso a la enseñanza superior. El uso de lo que se denomina e-learning es una solución a la falta de espacio y al coste.


Así pues, ¿es más económico?
Lo es, pero hay muchos obstáculos y para eso es necesaria una inversión inicial fuerte. Las infraestructuras de electricidad no funcionan demasiado bien en muchos países, no siempre hay internet, a menudo el coste es muy elevado y el rendimiento, bajo, y no todas las familias y estudiantes tienen ordenador en casa. Tampoco tenemos suficientes personas cualificadas para facilitar el e-learning y los contenidos no se han volcado aún a formato electrónico. Las TIC aportan un valor añadido y las universidades pueden utilizarlas para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en general, así como para captar a los estudiantes que acaban la secundaria y a los que no frecuentan mucho el campus.


Incluso para atraer a los que se ven “obligados a aprender bajo la sombra de un árbol”, como dice la página web de la AVU. ¿Es una metáfora? ¡No! Si nos centramos sólo en los estudiantes que tienen acceso a un ordenador y a internet, en África son pocos. De modo que tenemos un sistema de entregas propio: en formato impreso, en CD-ROM (para lo que hace falta un ordenador, pero no necesariamente conexión a internet) y tenemos también un sistema de gestión del aprendizaje como el de aquí, en que el estudiante puede acceder a cursos e interactuar en línea. Por eso decimos que el estudiante que está debajo de un árbol puede tener acceso a los cursos, pero, evidentemente, tendrá que acudir a los centros de e-learning de vez en cuando.


Una década después de la creación de la AVU, ¿qué se ha conseguido? Han cambiado muchas cosas. Era un proyecto del Banco Mundial que se gestionaba desde Washington, los cursos se adquirían a universidades occidentales y se transmitían a los africanos a través de centros de e-learning. Mi prioridad es trabajar con las universidades africanas para desarrollar contenidos africanos. El segundo cambio está en la manera de transmitir los cursos. La AVU empezó haciendo emisiones en directo, pero resulta muy caro. Ahora usamos más aplicaciones basadas en la red y sistemas de gestión del aprendizaje. Hemos aprendido a difundir el e-learning en África a pesar de los obstáculos. La AVU, en once años, ha tenidos 40,000 estudiantes, y eso es notable.


Tenía entendido que sobre todo formabais a profesores… Es uno de los programas, en el que nos estamos centrando ahora. Estamos trabajando para desarrollar contenidos africanos y, en este ámbito, el proyecto más importante es la formación del profesorado. El objetivo es cambiar el modelo y que sea una organización africana que educa a africanos, pero que trabaja también con socios occidentales, como la UOC.


Insiste mucho en que los contenidos sean africanos…
Seguramente por mi experiencia en Senegal y en Canadá. He visto que la gente aprende de su contexto. Cuando estudiaba en África, la mayor parte de lo que aprendía venía de fuera y a veces no entendía los ejemplos. Si vamos a apoyar el desarrollo económico, tenemos que preparar graduados cualificados para apoyar el mercado de trabajo, y para eso hacen falta unos contenidos específicos. Cada universidad ha de desarrollar material para su país o región.


¿Y qué espera de la colaboración con la UOC? Estamos tratando de ver cómo se puede articular. Conocía a la rectora de la UOC en mayo y nos dimos cuenta de que estamos haciendo muchas cosas parecidas. La colaboración tiene que ir en los dos sentidos. Yo espero aprender de la experiencia de la UOC, de su forma de desarrollar el campo virtual y de proporcionar los cursos en línea con el apoyo de la biblioteca digital. Y me satisface poder decir que las reuniones que he tenido aquí han sido muy útiles.


¿Alguna experiencia en concreto les podría resultar útil?
Sí, por supuesto. Soy rector de la AVU desde hace un año y medio y desde entonces doy vueltas a la idea de crear un campus virtual. Me preguntaba cómo podría hacerlo con mi equipo y he visto el ejemplo del campus de la UOC y quiero aprender de ello. La UOC está muy implicada en actividades de construcción de la paz en América Latina y nosotros también llevamos a cabo algunas en África, y tal vez nos puedan ayudar a mejorar lo que hacemos.


En  un continente tan inestable, ¿cuál es el papel de la educación? Le diré sólo una cosa: se puede decir que la educación es cara, pero es más caro el precio de la ignorancia africana. La gente que es ignorante tiene más posibilidades de crear conflictos, de ser pobre, de ponerse enferma… La paz depende del conocimiento y la educación contribuye a que los seres humanos sean mejores, y esto sólo se puede dar en un contexto de paz.


Artículo publicado en Walk in, revista de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), número 1, año 2009.

www.valores-mexico.org

2009-05-14