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Dios, Amor, Servicio y Práctica PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por David C Jones   

Dios, Amor, Servicio y Práctica __ El Currículum de Sathya Sai Baba

y la Revitalización de Nuestras Escuelas

David C. Jones

 

Resumen: Surgiendo de la cultura de la parte este de India o Bharatiana, Sathya Sai Baba (1926-2011) fue un prolífico maestro mundial, un maestro que habló de los misterios y magnificencia del Yo y quien concibió un sistema educativo para revitalizar nuestras escuelas, centrado en cuatro grandes temas –Dios, Amor, Servicio y Práctica. Para Baba, la percepción no aplicada era tan inútil como el conocimiento no practicado.

Palabras clave: Auto-realización, espiritualidad, carácter. Currículum, escuelas, Sathya Sai Baba

 

1. Introducción

La cultura es el antepasado de la tradición y la tradición propaga la cultura. Es la manera como la cultura reverencia y se mantiene a sí misma. Y quizá la semilla de la auto-perpetuación en una cultura, su vitalidad, es su energía espiritual y enseñanza. ¿Qué es lo que la cultura dice sobre el espíritu, del potencial y el destino de sus adeptos? ¿Qué dice sobre lo que ellos son capaces y sobre quiénes son? ¿A qué alturas los elevaría? Estas son grandes preguntas y diferentes culturas dan diferentes respuestas. Este estudio examina las tradiciones espirituales de la cultura del Este de La India, algunas veces llamada cultura Bharatiana, como revitalizada por Sathya Sai Baba.

Sai Baba fue un  místico y un sabio quien nació en Puttaparthi, India en 1926 y murió en 2011. Se le conoció como un “maestro del mundo”; escuelas, colegios y universidades fueron fundados en sus enseñanzas y cientos de libros, en inglés solamente, han surgido de Él. Sus discursos y libros publicados suman por lo menos 14 volúmenes de comentarios in Summer Showers in Brindavan, 21 volúmenes de su serie Vahini (Arroyo) y 42 volúmenes de Sathya Sai Habla – sólo estos últimos con un total de 12,000 páginas. Los discursos fueron desde 1953 hasta 2010. Probablemente no ha habido otro místico en la historia que haya dejado un legado tan rico y completo de enseñanzas relacionadas al tema de la reorganización de nuestras escuelas y nuestro mundo.

La esencia del mensaje de Baba fue una crítica de la educación moderna que en gran medida ha dejado fuera a Dios, al Amor y al Servicio – Ese énfasis en los libros, pero no en la experiencia personal, esa ansia de percepción, pero sin practicarla, que se lanza a millones de millas hacia el espacio, pero ni a una pulgada hacia la naturaleza y poder de Uno Mismo.

 

1. Dios

La pieza central de la comunicación de Baba siempre fue Dios, aun cuando a Dios se le conoció por miles de nombres: “Algunos tienen fe sólo en el Amor, algunos sólo creen en la Verdad, algunos juran que a ellos sólo les importa la Bondad – pero todos estos no saben que se están refiriendo a Dios por estos nombres. Ellos también son peregrinos al mismo santuario sagrado” (Vol.7, p.178). De manera importante, ese santuario estaba tanto dentro como fuera. Era la luz de la vida dentro de cada persona, la infinita inteligencia, el Espíritu esencial. “Cuando el camino se acaba y se alcanza la meta” dijo Baba, “el peregrino se da cuenta que ha viajado solamente desde él mismo hasta él mismo;  que el camino fue largo y solitario, pero el Dios que lo guió hacia Él, siempre estuvo en él, alrededor de él, con él y a un lado de él. El mismo fue siempre Divino. ¡Su anhelo para unirse a Dios era como el llamado del mar hacia el océano!  ¡El Hombre ama porque él es Amor! Él busca la melodía y la armonía porque él es melodía y armonía. Él busca Júbilo porque es júbilo. Él tiene sed de Dios ya que esta compuesto de Dios y no puede existir sin Él” (Vol. 8, p.39).

Para Baba, el propósito de la vida era descubrir estas verdades y vivirlas – ninguna mala hazaña, ya que conllevaba a la auto-realización, probablemente la forma más fundamental de revitalizar a las escuelas, cualquier escuela. Para asistir en el descubrimiento y la vivencia, por supuesto, la educación correcta era primordial. Baba dijo, “Un sistema educativo que mantiene a los niños alejados de Dios – el único refugio, el único pariente, el único guía y guardián – es realmente un sistema donde los ciegos están comprometidos a cegar a aquéllos que dependen de ellos” (Vol. 8, p. 140). Él pudo haber agregado que un sistema educativo que deja fuera el Amor, o el Júbilo, o la Melodía o la Armonía, era igualmente cegador.

Baba asentó que la educación contemporánea se quedó corta con respecto a la educación ideal. Está ahora de moda saber todas las preguntas y ninguna de las respuestas, como si las respuestas no se pudieran encontrar. También esta de moda pensar que la verdad está más allá de nuestro entendimiento, que la autorrealización es un mito. Pocos son los que elogian el amor; de hecho hay maestros que temen la palabra y aún menos los que incitan a la ecuanimidad.

Baba habló de un Gurú, un académico culto quien contrató a un balsero  para que lo cruzara a través del Río Godavari: “Cuando empezó la jornada sobre el río (el académico) empezó una viva conversación con el balsero. El le preguntó si tenía algunos estudios y cuando recibió la respuesta de que no tenía, él dijo tristemente “¡Por Dios! un cuarto de tu vida se ha ido a la nada. Es como si hubieras ahogado esos años en el Godavari.”  Luego le pidió la hora… El balsero confesó que no tenía reloj y que no le interesaba tener uno. El Gurú deploró eso y dijo, “La mitad de tu vida se ha ido al Godavari”. Su siguiente pregunta sobre si leía el periódico y cuál era su favorito. El balsero le contestó  que no leía ninguno y que no le importaba saber sobre las noticias. Tenía suficiente de que preocuparse. El Gurú de inmediato le declaró que tres cuartas partes de su vida habían sido desperdiciadas.

“Justo entonces el cielo obscureció con nubes de tormenta que mostraban una amenaza inminente de lluvia. El balsero volteó hacia el gurú y ahora él fue quien hizo la pregunta: “¿Puede usted nadar?” Y cuando el asustado pasajero le confesó que no podía, el balsero le dijo: “En ese caso su vida entera se irá al Godavari!” Este es el caso de los educados en India hoy. Ellos no tienen el entrenamiento que los ayudará en caso de angustia o en una desesperada necesidad para recuperar su aplomo mental” (V0l. 3, p. 66-67).

Para Baba era el caso de los educados en Norte America también, donde la verdadera educación se perdió donde la educación moderna inició, ya que la currícula de hoy está en la miseria en lo referente al Ser y al Espíritu.

Baba narró una alegoría que capturó la diferencia entre lo que era y lo que pudiera ser… Un rey salió de cacería al bosque pero se adelantó a su séquito y cayó dentro de un pozo abandonado. Afortunadamente al ir cayendo pudo agarrarse de una raíz que sobresalía de la pared del pozo y así pudo evitar la muerte. Después de horas de angustia escuchó a un hombre santo recitando los nombres del Señor al pie del pozo. El rey gritó pidiendo ayuda y aún cuando estaba muy en lo hondo, el santón alcanzó a oírlo y le lanzó una cuerda y le pidió al rey que se sujetara fuertemente de la misma. La decisión que ahora tenía frente a sí el rey era la raíz o la cuerda. (Vol. 5, p. 61)

Para Baba, la raíz es la vida que la mayoría de la gente lleva,  si ellos pueden sostenerse, la cuerda es su salida. La raíz es la fuerza del humano sin alianza con la esencia espiritual; la cuerda es la fuerza del Espíritu unida con lo Divino. La raíz es la mente conciente con todos sus prejuicios y  preconcepciones, todos sus malos entendidos y entendidos a medias; la cuerda es la superconciencia o mente superior con su infinita sabiduría, potencial y poder. La raíz es la ayuda dada por la conciencia de grupo; la cuerda es la fortaleza dada por el Ser Superior, el secreto para eliminar las complicaciones de este mundo. La raíz es una forma de lucha y avaricia, de amenaza inminente, miedo a la carencia, a la pérdida y a la muerte; la cuerda es el camino a la tranquilidad y a la liberación, de un constante fortalecimiento y deleite en abundancia, en plenitud, amor y vida. Al final de cuentas, la raíz es un apego engañoso y la cuerda la elevación a la autorrealización.

 

2. Amor

La llave a la autorrealización, Baba enfatizó una y otra vez, es el Amor: “El Amor es la semilla, el valor es el retoño y la paz es el fruto que los sabio cultivan  en sus corazones” (Vol. 7ª, p.260).

El Amor es el ancestro de todos los valores espirituales. Les da vida y luego se energetiza  y vitaliza por ellos; los incuba y luego se magnifica e inmortaliza a través de ellos. Hace esto con cualidades como la paciencia, la persistencia, la felicidad, el valor. Se une con lo que ya ha creado y en el proceso recibe a cambio la vida que dio – así como nosotros recibimos el amor, la lealtad y la confianza por dárselos a otros.

La paciencia, la persistencia, la felicidad y el valor nacen todos del amor pero también activan y dan vigor al amor. El amor se comparte y se debe compartir para ser el mismo. Necesita sus propias creaciones, necesita que interactúen para poder florecer – así como los maestros necesitan de sus alumnos para evolucionar. Sin gente para ayudarnos como nosotros los ayudamos a ellos, somos estériles e incompletos.

La paciencia es hija del amor, y el amor necesita desesperadamente a esta creatura—porque sin paciencia, el amor no tiene tiempo. No tiene tiempo para aquellos que necesitan tiempo para desarrollarse, para ajustarse, para ver la luz. No tiene tiempo para el lento, para el inseguro. No tiene tiempo para aquellos que no están listos para la instrucción. Sin paciencia, nosotros, quienes somos el potencial del amor nos haremos irritables, intolerantes, corajudos, demandantes, egoístas y del mal carácter. Sin ella, no podemos ser amables con nosotros mismos (la impaciencia puede absolutamente sabotearnos) sin ella, ni siquiera podemos escuchar y escuchar es la primera obligación del amor.

La persistencia es otro hijo que el amor desesperadamente necesita para poder florecer—porque sin la persistencia el amor no tiene resistencia. El amor no es el afecto de un milisegundo, ni un antojo que se ofrece ahora y se retira con disgusto o distracción un momento más tarde. El verdadero amor  es verdadero, perdurable y lleno de fe—por lo tanto debe de tener persistencia.

Pero la creación más obvia del amor es la felicidad, ya que la felicidad no puede estar donde no hay amor, ellos son constantes compañeros. Sin felicidad el amor es un impostor. Si lo que nosotros hacemos no nos hace feliz, debemos reexaminarlo, reconceptualizarlo, rehacerlo, hasta que sea animado por el afecto.

El amor también creó al valor para que nunca nos frustremos por el temor. Sin valor el amor teme nacer. El valor es el gran facilitador, hace posible todas las virtudes, incluyendo el amor. Necesitamos que hable cuando nuestros colegas son mal guiados o mal dirigidos; necesitamos que el valor sea amable, cuando el mundo sea cruel; necesitamos que sea nosotros mismos cuando se presente una conformidad sin sentido. Necesitamos que el valor este en medio de los mundos resquebrajados, cuando nuestro concepto del yo esté en mayor peligro. Nosotros lo necesitamos para confiar en otros y para amar a otros—porque el amar y el confiar nos hacen vulnerables y eso posiblemente nos haga temer. Toma valor ser honesto, perseguir la verdad, hasta para ser confiable bajo condiciones adversas.

La auto-evolución no es para los cobardes. Un estudio de los seres iluminados del mundo muestra que ellos son realmente valerosos—y que ellos son el amor mismo. El amor es habilitar, ennoblecer y expandir virtudes.

Directa o indirectamente, el amor está detrás de cada cualidad. En una historia de Baba, Laksmi, la diosa de la prosperidad, pureza y generosidad, la encarnación de la gracia, belleza y encanto, le preguntó a su marido Vishnu, el preservador y restaurador, si la humanidad en algún momento voltearía hacia Dios una vez que Él les hubiese dado a ellos el regalo de una vida cómoda. “Yo los he dotado a ellos con dos cualidades, las cuales los atraerán hacia mí”,  Vishnu contestó: “Codicia y descontento” (Vol. 8, p.146).

Uno es atraído a amar a través de estos estados, porque ellos siempre lo convierten en oscuro, degradado, deprimido, déspota y en una suprema necesidad del amor. De igual manera, uno es atraído hacia el amor através del temor por que el confort y la amabilidad del amor es el único remedio contra el tormento del temor.

Para Baba, el amor era la realidad subyacente del mundo entero, la esencia en sí de la vida “así como lo es quemar al fuego, la humedad al agua, la dulzura al azúcar” (Vol. 15 p.206).

“Sean lámparas de amor—eso lo contiene todo”, Baba dijo (Vol. 7 B, p.86). “Esparce las semillas del amor en los corazones desiertos y deprimidos; luego los gérmenes del amor harán que esas tierras inhóspitas enverdezcan con jubilo, los retoños del amor harán el aire fragante, los ríos del amor, murmurarán a lo largo de los valles y todos los pájaros cantarán y todos los niños cantarán la canción del amor” (Vol. 7 B, p. 30).

El amor es totalmente generoso, permanente, sin mancha y puro, espontáneo y siempre en expansión, no conoce el temor y evita la falsedad. “El amor no busca alabanza” dijo Baba; “Eso es su fortaleza, solamente esos que no tienen amor en ellos, requieren de recompensa y reputación. La recompensa para el amor es el amor en sí….el amor es el único código comprensible de conducta”, la mera luz de la vida  (Vol. 9, p.86), una luz sin “fronteras, prejuicios o favoritos” (Vol. 7 B, p.76). Y una luz sin fronteras convirtió todo en luz.

Baba fue un importante proponente del Advaita o filosofía no dualista, un elemento importante de la cultura Bharatiana, que ha profesado que todo es uno, que solo hay un Dios, solamente el Amor, solamente la Luz. Dharmaraja, el mayor de los hermanos Pandavas en la gran historia, El Mahabharata, tendía a ver las cosas no-dualisticamente.  A él y a sus hermanos, les fueron retirados sus derechos a la porción de su imperio y fueron exiliados de la ciudad de Hasthinapura al bosque por sus malvados primos los Kauravas. Naturalmente, Dharmaraja, pudo ver las cosas dualísticamente—sus hermanos contra ellos, su lado contra el de ellos, el bien contra el mal. Pero un día Krishna le preguntó, que  donde estaban sus hermanos, y él dijo que algunos estaban en el bosque y algunos estaban en Hasthinapura, sorprendido Krishna dijo “!Dharmaraja! ¿Que les ha pasado a sus cerebros?   Todos ustedes los cinco hermanos están aquí en el bosque como tú lo sabes. Ninguno está en la ciudad de Hasthinapura”. Dharmaraja dijo “!Perdóneme mi señor! Nosotros somos 105 hermanos en total”. Krishna mostró confusión. El nombró a los cinco y le preguntó a Dharmaraja si había agregado a cien más “Los hijos de mi padre son cinco; su hermano el ciego Dritharashtra tiene cien hijos”, contestó Dharmaraja “Cuando nosotros peleamos con ellos nosotros somos cinco y ellos son cien, pero cuando no lo hacemos, somos ciento cinco” (Vol. 14, p.236-237).

El espíritu esencial, el corazón divino, de los 105 era el mismo y Baba lo llamó el Atma “Una vez que el Atma es considerada”, el enseñó “todo es Unidad”; tu encontrarás que todo es realmente Uno”. Las antiguas escrituras Bharatianas habían inculcado esa verdad, pero las audiencias modernas lo ignoran y están “batallando entre la inmundicia de la división y el temor” (Vol. 6, p.32). En esta lucha ellos por supuesto se ven a si mismos como fundamentalmente diferentes y con consecuencias trágicas. “Cuando los cuatro toros que pastaban en la jungla estaban unidos y vigilantes de la seguridad del uno y el otro (ya que ellos sentían que todos eran Uno) el tigre no se atrevía a acercárseles”, dijo Baba; “pero cuando la discordia se vio entre ellos y creó del uno, cuatro individuos separados, ellos fueron atacados uno por uno y destruidos por el tigre. Ese es el destino de aquellos que se sienten separados” (Vol. 6, p. 32).

Baba enfatizó el no dualismo de otra forma, “la noche y la luz no pueden coexistir” Él dijo “el Sol estaba orgulloso de que no le quedaran enemigos, pero alguien le dijo que aun le quedaba uno, la Oscuridad. Luego el mandó sus rayos, sus emisarios a buscar a ese enemigo, pero a donde fuera que ellos fuesen, ellos solamente veían Luz;  no encontraban la Oscuridad en ninguna parte. Ellos regresaron y reportaron: ‘!No había tal cosa como la Oscuridad sobre la tierra, hicimos una búsqueda rigurosa!’” (Vol. 3, p.198).

Esto es parte de convertir a todo en luz, parte de preferir la interpretación que eleva. Desde el punto de vista de la luz, no hay obscuridad, y la obscuridad nunca puede ser. Desde el punto de vista de la claridad, no hay confusión. Desde el punto de vista de la pureza de intención, no hay duplicidad. Desde el punto de vista del amor, no hay temor, en todo de la vida está el amor. “El amor une a todos los corazones en una suave y sedosa sinfonía,” dijo Baba. Visto a través de los ojos del amor, todos los seres son hermosos, todas las acciones son dedicadas, todos los pensamientos son inocentes y el mundo es una enorme familia” (Murty, 1994, pp. 192-193). Las acciones son dedicadas porque si son buenas, son parte del amor; si no lo son, ellas requieren amor. Y los pensamientos son inocentes porque si son buenos deben ser inocentes, y si no, el pensador sencillamente no sabe quien es él, o nunca hubiera pensado de la manera que lo hizo.

Para Baba el amor era mucho más que un concepto; era un ideal puesto en acción, una experiencia. “La compasión no es meramente una despliegue de amabilidad o simpatía hacia alguien en desgracia. Requiere de una completa identificación con el sufrimiento experimentado por otro y sanar ese sufrimiento como un medio de aliviar la agonía experimentada por el mismo.” Baba luego contó una historia de un becerro atrapado en un pantano mientras trataba de llegar a una represa de agua. Una multitud de “niños traviesos” estaban encantados al verlo luchar para salir sin poder liberarse, cuando un asceta que pasaba por ahí se hundió en el lodo, levantó al becerro en sus hombros y lo bajo junto al bebedero que el becerro buscaba. Los niños le preguntaron al asceta porqué le había salvado la vida al becerro y el hombre les contestó que la lucha del animal por salir le había causado una inmensa angustia, así que para quitarse él mismo esa agonía, había hecho lo que había hecho. (Vol. 19, 99. 89-90). La unidad del sentimiento – la del asceta y la del becerro – revela la Unidad esencial. Para el buen hombre el dolor del becerro era su dolor; había sólo un dolor, el que él estaba sintiendo. La verdadera compasión, el verdadero amor es esencialmente una fuerza unificadora, ya que el amor no ve la división, sólo la unidad y la unidad es inherentemente armonizadora, unidora y conectora.

En una ocasión, cuando los tres hermanos, Krishna, Balarama y Sathyaki eran niños, de cuatro a seis años de edad, se aventuraron solos en la jungla y cuando obscureció y cayó la noche tuvieron que pasarla allí. “Aún a esa edad no había cosa que Krishna no hiciera con un profundo propósito” dijo Baba. Krishna advirtió de la presencia de fantasmas, espíritus malignos y demonios en estos bosques y dijo que sus hermanos tendrían que estar en guardia toda la noche – Sathyaki de 7 a 10, Balarana de 10 a 1am y Krishna de 1 a 4.

Y así fue, apareció un demonio y saltó sobre Sathyaki quien “resistió heroicamente” intercambiando golpes, mordidas y arañazos. Por fin el demonio se retiró dejando a Sathyaki “muy maltratado pero contento”. Los otros dos siguieron profundamente dormidos hasta el  turno de las 10 de Sathyaki. Nuevamente el demonio atacó y de nuevo se dio el festín de golpes, con Sathyaki saliendo apaleado pero victorioso.

Luego le tocó la guardia a Krishna, contó Baba, “El demonio llegó rugiendo como un tigre herido y avanzó furiosamente hacia el pequeño niño; Krishna volteó su dulce y encantador rostro hacia el y le otorgó una amorosa sonrisa. La sonrisa desarmó al demonio; entre más caía en el influjo del niño, más se debilitaba su deseo de venganza y veneno. Por fin de el demonio quedó tan dócil como un corderito”. Los otros dos hermanos se despertaron y quedaron asombrados de la victoria de Krishna “obtenida con el arma del amor.” Baba concluyó con un sorprendente epigrama – “No se destruye al coraje con coraje, la crueldad con crueldad, el odio con el odio. El coraje sólo puede someterse mediante la paciencia, la contención; la crueldad sólo puede derrotarse con la no violencia; el odio cede solamente ante la caridad y la compasión” (Vol. 11, p. 299).

Una pequeña maravilla que Baba declaró, “Si desarrollas amor no necesitas desarrollar nada más” (Jones, 2008, 9.81). Es un ideal universal y un elemento indispensable para conocer el Yo, para vivir una vida plena y feliz y para ser un maestro cariñoso.

¿Qué hay que un maestro haga que no se pueda relacionar con el amor? Si somos amorosos trataremos a nuestros estudiantes y colegas con respeto, si somos amorosos no nos conformaremos con nada que no sea la justo, siempre llenos de bondad. Si somos amorosos seremos claros como el cristal en nuestras expectativas. Abrazaremos nuestra materia con entusiasmo, constantemente expandiendo nuestros conocimientos sobre ella. Regresaremos las tareas revisadas con prontitud, daremos nuestra retroalimentación sistemáticamente y con consideración. Ayudaremos siempre que escuchemos un llamado de ayuda. Recibiremos con gusto la crítica del estudiante. No les limitaremos nuestro tiempo a estudiantes o colegas. No nos encerraremos en nuestras casas prohibiendo todo acceso a nosotros. No separaremos nuestra vida en momentos en que si podemos ayudar y en los que no podemos. No retiraremos los regalos de tiempo y energía cuando no veamos resultados inmediatos. No guardaremos rencor por malos entendidos.

La experiencia completa de la enseñanza puede ser caracterizada como un ejercicio en amor. Y cuando algo anda mal, el aplicar amor al problema invariablemente resolverá el problema (o lo disolverá). Un maestro que tiene un problema porque no provee requisitos escritos o requisitos verbales claros, puede resolver el problema siendo más considerado. Un maestro que no se agrada a si mismo, ni le agrada la materia que enseña, ni el salón en el que está, las tareas que deja, los castigos que inventa, este maestro está ante un problema de afecto. ¿Por qué resolver la incoherencia en un maestro? Porque es considerado hacerlo. ¿Por qué remediar falta de atención? Porque es amoroso hacerlo. ¿Por qué pedir evaluaciones al estudiante? Porque los respeta a ellos y a nosotros. Pregúntate siempre que haría una persona considerada y nuestras dificultades se harán menores. Si el proceso evaluatorio es injusto o un castigo lo es, entonces ambos están carentes de amor.

Un curriculum que devalúa el lugar geográfico e histórico en el que existe, o que degrada el universalismo a favor del sectarismo, o que desconoce la belleza de una sólo alma humana, está carente de una cosa: Amor.

3. Servicio

Para Baba, el propósito fundamental de la humanidad  y fuente de satisfacción e incapacidad en un mundo reorganizado era el servicio – el servicio proviene del vientre del amor. “No hay una disciplina igual al servicio para acabar con el ego y llenar el corazón con genuino júbilo”, Él afirmaba.

“Condenar al servicio como humillante e inferior es privarse de estos beneficios. Una ola de servicio, si cubre la tierra, capturando a todos en su entusiasmo, podrá acabar con las montañas de odio, malicia y avaricia que infestan al mundo” (Vol. 9, p.95). Los elementos que mejor nutren al servicio no fueron tan sólo regalos y donaciones sino entusiasmo y diversión (Vol. 9, p.97). La ostentación está totalmente fuera de lugar en el servicio (Vol. 17, p. 77). Así como prejuzgar, juzgar a otros si merecen el servicio. “Investiga si están en dificultades; esa es credencial suficiente”, Él aconsejó (Vol. 7ª, p. 209).

Sin duda, Baba estaba pensando en el servicio y en las mas altas metas de la humanidad cuando dijo: “Aquellos que argumentan que el paso espiritual es para el individuo solo, y que la sociedad no debería involucrarse en el, están cometiendo un gran error. Es como insistir que hay luz dentro de la casa, y decir que no importa si hay oscuridad afuera” (Jones 2010, p.142).

Puede haber cobardía en dicha declaración. Tú sabes, yo no quiero ser ridiculizado, mantendré mi espiritualidad dentro de mí. Si soy retado, ni siquiera admitiré que la tengo. “¿Oficial, yo sé que este hombre es Jesús? ¡Nunca lo había visto antes en mi vida!”.

Lo que Baba parecía estar comunicando era que un alma iluminada es siempre un rayo de luz para todos. Él no utiliza su espiritualidad en forma egoísta; Él la comparte. Él no se separa a si mismo de los demás, ni tampoco abandona a otros. Su amor nunca puede ser encerrado, su compasión nunca será limitado; el impulso del amor es expandirse a todo; el dharma del sol, su inclinación es llegar hasta el infinito. Una lámpara no necesita que la cubran para limitar su brillo, solamente los humanos cubren sus lámparas.

Baba si advirtió sobre una acelerada carrera por predicar las verdades que El apoyó. Especialmente aquellos aun no listos ni preparados para recibirlas: “Si tu vacías espiritualidad dentro de los oídos de aquellos que están torturados por el hambre no será asimilada. Primero, satisface el hambre. Dales a Dios en la forma de comida. Dales a Dios en la forma de ropa. Dales a Dios en la forma de paz a aquellos que están afligidos por la ansiedad. Dales a Dios en la forma de medicina a aquellos que están sufriendo por su salud. Dales a Dios en cualquier forma que los aleje del miedo, del dolor y del pesar. Es solo hasta que esto se hace que la espiritualidad puede impregnarse en el corazón. Si tu actúas en forma contraria, en vez de sentimientos espirituales estarás promoviendo el ateismo” (Vol. 15, p.315-316).

Nada está debajo del verdadero sirviente. Varias veces Baba señaló a Krishna como un ejemplo. En la noche de una magnifica celebración, Krishna sugirió a Dharmaraja, el jefe Pandava en El Majabharatha, que se le dieran las tareas de limpiar el comedor después de que los invitados hubiesen cenado.  Durante la Batalla de Kurukshetra que fue el clímax de este evento épico, Krishna era “solamente” el conductor  del carruaje de Arjuna. Al atardecer después de la lucha del día, Él condujo a los caballos al río, los lavó y les curó sus heridas, luego remendó las riendas, arneses y se preparó para otro día de batalla (Vol. 15, p.167). En una tercera ocasión Krishna se acercó a Dharmaraja y respetuosamente le preguntó si podría lavarle los pies a los escolares y sacerdotes asistentes. (Vol. 20, p.140-141).

 

4. Práctica

Para Baba como para la mayoría de maestros del Yo, la liberación de los apegos y limitaciones humanas era una meta de la vida, un aspecto fundamental de un mundo reorganizado. La liberación ocurrió cuando uno sabía quién era uno, cuando todos los malos entendidos habían sido aclarados, todos los hábitos limitantes habían sido removidos. Dijo “El secreto de la liberación yace no en la fórmula mística que te es susurrada al oído y repetida con un rosario, yace en el salir y actuar, en el caminar hacia adelante en práctica, la ruta del peregrino piadoso y el alcanzar triunfante la meta. El mejor gurú es el Divino en ti; añora escuchar su voz, su consejo” (Vol. 7 B, p. 26).

Pero recuerda cualquier conocimiento que no sea puesto en práctica es inútil, como una lámpara en las manos de un hombre ciego (Vol. 17, p. 33). Especialmente cerca del final de su vida en el 2011, Baba constantemente enfatizó la necesidad de la aplicación. En vez de ello sus devotos quienes para entonces ya eran millones, preferentemente sólo escuchaban sus discursos, estando de acuerdo, pero nunca aplicando, aplaudiendo pero nunca actuando.

“Cuando se dice la palabra ‘lámpara’ la oscuridad no desaparece” Él dijo; “Cuando a un paciente se le dicen las propiedades de una medicina, su enfermedad no es curada por escuchar atentamente; cuando un hombre que sufre las agonías de la penuria, se le dice sobre las varias maneras en las cuales los fondos pueden ayudarlo a sobreponerse, él no se siente en lo absoluto aliviado; un hombre hambriento tiene hambre, aun después de oír la descripción apetitosa de un magnífico banquete” (Vol. 7, p.37). Si todo lo que Baba enseñó fuera solamente escuchado y no aplicado, sería inútil. Si no sale de la profundidad de la experiencia de uno, no tendrá valor. “Una onza de práctica,” Él dijo “vale más que una tonelada de prédica”. (Vol. 13, p. 36).

Una y otra vez el contó historias sobre la falta de práctica. “Una vez los venados del bosque se reunieron en una gran asamblea y discutieron su propia cobardía al estar de frente a perros salvajes. Ellos discutían ‘¿Porqué es que nosotros que estamos equipados con patas más ágiles y cornamenta afilada le tememos a estos insignificantes perros?’ Al fin se llegó a una solución y se convino en que ningún venado debería correr ante la presencia de los perros, pero aún cuando estaban celebrando la resolución tomada, oyeron a la distancia el aullar de los perros, y ni uno solo se quedó allí; todos corrieron… tan rápido como sus piernas se los permitía, ¡La resolución no fue puesta en práctica!” (Baba, Vol. 3, p. 100).

La historia ha estado llena de aquellos que sabían la verdad pero no la practicaban. No hubo mejor ejemplo que el de el maldito Ravana, archi-villano de la épica historia Bharatiana. El Ramayana y, el que llevado por la lujuria, secuestró a la esposa de Rama, Sita; Ravana, tenía diez cabezas que simbolizaban al maestro ultra-intelectual de las 6 Sastras, 4 Vedas y 64 tipos de conocimiento. “En términos de aprendizaje”, anotó Baba, “él estaba a la par de Rama [otra figura semejante a Cristo para los Hindúes]. Pero, ¿qué caso tiene todo este aprendizaje?  Él se hizo esclavo de sus sentidos. En vista de que no podía controlar sus deseos, no solamente se arruinó a si mismo, sino a su clan entero”. Arrepentido antes de morir, él dijo, “Aun cuando yo era el amo de todo conocimiento, no lo puse en práctica… Yo lograba todo lo que quería, pero sólo tres de mis deseos permanecieron sin cumplirse. Yo quería convertir el agua salada que rodea a Lanka [su reserva] en agua dulce. Yo quería hacer que aquellos que sufren en el Infierno, disfrutaran del confort del Cielo. Yo quería conectar al Infierno con el Cielo a través de una escalera. Pero siempre los dejé para después y finalmente no los pude cumplir.”

Que caso tenía arrepentirse al final, Rama se preguntaba. “En el momento en que él quería hacer el bien, él debía haberlo hecho de inmediato” (Baba, Vol. 31, pp. 277-278)

 

5. Conclusión

Hay una complejidad mucho mayor al mensaje,  significado y comunicación de Sathya Sai Baba, que el que yo he expresado aquí. Después de todo Él compiló cerca de ochenta volúmenes de textos y discursos a lo largo de más de medio siglo. Él habló con innumerables aspirantes y visitantes y hubo cientos de libros escritos sobre Él. Tal vez un primer paso tentativo para aplicar su curriculum es el atreverse a simplificarlo. En la búsqueda de una nueva sociedad, Él de innumerables maneras se refirió a que al reorganizar nuestras escuelas y nuestro mundo, la humanidad nunca podría estar en peligro de

renunciar a Dios, al Amor, al Servicio y a la Práctica.

Diferentes culturas y filosofías educativas tienen diferentes expectativas y esperanzas para sus prodigios. Todos, tal vez, consideran el tema del valor y potencial del estudiante, pero menos son lo que consideran su Espíritu y destino. Y aún son menos los que conciben  las alturas a las que pueden ser atraídos y a la majestad de su propio ser, en la forma en que lo hizo Baba.  Para Él la posibilidad de expansión era ilimitada. Tal vez esa sea la aplicación de su mensaje. El Amor es el corazón de la maestría de la enseñanza, el embrión de la auto-realización, y la semilla del bienestar. También es la fuente de paz para maestros y sus custodiados. Hay tres clases de maestros, una vez dijo Baba: “Aquellos que se quejan, se quejan y se quejan; aquellos que explican, explican y explican; y aquellos que inspiran”.  

 

http://www.academicstar.us
Academic Star Publishing Company, 2013 
May 2013, Volume 3, No. 5, pp. 339–346
Journal of Modern Education Review, ISSN 2155-7993, USA

Traducción realizada por E. Alicia Rangel de Ocaña

 

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