logo


Home Artículos Hacia un cambio del paradigma familiar
Hacia un cambio del paradigma familiar PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Esther Fragoso Fernández   

Está iniciando un siglo en el que se entreteje una realidad compleja, hay grandes problemas sociales donde los niños y jóvenes se desarrollan con intereses deshumanizantes, buscando un beneficio propio y desinterés por los demás, ya no hay sensibilidad ante lo que sucede en el entorno “mientras no me suceda a mi o a los míos”, la poca aceptación hacia quien es el otro, la falta de respeto a sus ideas, a la vida y al medio ambiente es lo mas común.

Esto provoca inestabilidad y desconfianza en las nuevas generaciones a quienes se les desmoronan “los modelos” del adulto y toda perspectiva de una vida mejor, incertidumbre que produce que busquen la inmediatez, todo lo que les rodea está en un cambio acelerado y se ha perdido el rumbo.

Los conflictos a los que la familia como institución se enfrenta, los problemas y desafíos que acontecen en la familia actualmente, no son sino el reflejo y la consecuencia de la misma sociedad actual en la cual se inserta. Los padres están “dentro de una supuesta libertad” abandonando a los niños y jóvenes, depositándolos en la escuela a quien se reclama la obligación de educarlos; obligación que los padres han decidido no cumplir.

La educación es la formación más importante que los seres humanos adquieren a lo largo de la vida, desde pequeños se recibe “crianza, enseñanza y doctrina…perfeccionamiento de las facultades morales, intelectuales y físicas“(Larousse 2001) lo cual establece los parámetros que van dirigiendo la existencia.

En familia no se recibe cualquier educación, ella es el primordial agente educador que prepara para vivir la vida: da principios de conducta, actitudes ante la vida, la valoración de uno mismo como persona, los valores tradicionales, el contacto con las verdades trascendentes que orientan la vida y le dan sentido, el encuentro con la propia realización como seres humanos.

 

 

Los padres son la primera influencia de los hijos, la que se puede prolongar durante toda la adolescencia y hasta la edad adulta, todos los demás agentes ejercen una huella parcialmente limitada sobre todo en la infancia y mas limitada en el tiempo de vida de la persona; esto hace que la influencia de los padres sea de mayor efecto en el proceso formativo, para bien o para mal, para formar o para deformar. Las imágenes paterna y materna son las de mayor impacto mientras los hijos desarrollan una vida en el mismo espacio que los padres o muy cercana a ellos.

Así, la tarea educativa para los padres se presenta como un derecho pero también como un deber, deber para el que pocas veces se tiene oportunidad de prepararse, lo cual lleva a una acción no muy adecuada en el cumplimiento de la función educativa. Habitualmente es el desarrollo natural de la propia vida lo que conduce al encuentro con la paternidad y es solo el ejercitarla con los hijos y la experiencia con la pareja que lleva a descubrir el profundo significado de la misma, así: aplican, rectifican y van aprendiendo a ser padres.

La paternidad brinda un reto importante de vida, y se presenta en un ambiente en que se desenvuelven los hijos no muy halagador –y un tanto distante del que se vivió-, la realidad actual está llena de oportunidades pero también de trampas, un mundo lleno de contrastes que los padres muchas veces no llegan a comprender ni a explicar; se necesitan nuevos parámetros, nuevos rumbos y nuevas relaciones dentro de los hogares. Ello lleva a la necesidad de detenerse a reflexionar acerca de la manera en que se ejerce la paternidad para lograr el cometido que se espera de ella: brindar a los hijos las herramientas que llevan a vivir la vida de una forma autónoma y recta, y que no adquirirán en forma automática ni fácil.

La educación responsable de padres se entiende en su sentido etimológico como sacar lo mejor de la persona de los hijos, dar los medios para que afloren sus virtudes, facultades, lo mejor de sí, “esta labor educativa no sólo requiere preparación técnica, sino el máximo desarrollo posible en quienes la ejercen, pues su tarea es como la del artista, que tiene que aplicar no sólo sus conocimiento, sino también invertir con amor toda su riqueza interior para producir una obra maestra: la vida feliz y el perfeccionamiento del educando”(ENLACE 200), de los hijos.

El objetivo principal de la escuela para padres es proporcionar educación preventiva a futuros padres o padres en acto, para fortalecer las relaciones de su grupo familiar y mejorar su calidad de vida.(Cfr.Nicolás L.G. 1992).

En México no hay una adecuada recepción de la educación permanente y a pesar de haber muchos programas educativos por diferentes medios masivos1 los padres son apáticos ante esta oportunidad. Entre otras razones porque: no se tiene la cultura para seguirse preparando, se carece de tiempo para esta actividad, los proyectos se promueven en sectores muy cerrados; lo cierto es que existen múltiples causas que llevan a no responder esta necesidad actual.

Lo cierto es que el mismo concepto de familia ya no posee una connotación única, lo que hasta hace 25 años era todavía un grupo bien delimitado con roles específicos, hoy en día se cuestiona su propia estructura, sin pretender referirse a la familia en forma ahistórica y esencialista, este trabajo lo que propone es reflexionar -más que una crisis de familia que se está planteando continuamente en estudios, en los medios masivos y hasta el interior de los hogares mismos-, en un nuevo paradigma familiar que se está viviendo, más que la pérdida del valor de la familia es una nueva forma de vivir la familia, porque hasta el día de hoy, con todas las variantes que se experimentan, la familia sigue siendo esencial dentro de la sociedad precisamente porque ninguna otra institución ha cumplido las funciones que ella desarrolla en la construcción del cada ser humano, entre otras (Cfr.Isaacs David, 200):

Se posee una familia como un poseer trascendente, ella es el seno mismo que acoge a la persona al nacer y le nutre en la construcción de si misma, como la persona concreta que se es, con las características que posee, que incluyen todas sus capacidades y limitaciones.

La familia es el ámbito natural para nacer, crecer y morir en la irrepetibilidad de uno mismo (Cfr.Garcia Hoz V. 1990) es decir, desde que el hombre aparece en el mundo ya es parte de una familia, aún antes de manifestarse socialmente. Cronológicamente hablando, la estructura familiar en la que se nace, es el ámbito natural en el que se viene al mundo y desde el cual se abre uno a los demás.

La familia da el sentido de pertenencia, es a través de ella que se fincan raíces, raíces emotivas, raíces históricas de un proceso que comenzó hace mucho y que seguirá en un futuro.

Cada familia construye un estilo propio, una forma de vivir las tradiciones, de nombrarse, la comida de la abuela, los adornos de la casa, las celebraciones; así cuando uno se encuentra con las dificultades cotidianas se tiene la seguridad de volver al calor del hogar.

Desde ella se despierta la conciencia individual y colectiva de la persona, se sale del aislamiento primario e se forma parte de un mundo de relaciones en las que se han de compartir espacio, comida, utensilios y se entra así, a una interrelación más profunda en la que se comparten conductas, formas de ser, ideas que se tienen del mundo, se comparte el proceso de irse construyendo a si mismos y formar parte de la construcción de los otros: padres, hermanos, abuelos, primos…

De las múltiples relaciones que se van dando en la familia: filiales, fraternales, conyugales, el individuo se abre a un mundo plural que le permitirán ir estableciendo sus propias relaciones morales, afectivas, intelectuales, que lo calificarán después como persona comprensiva, egoísta, adaptable, dominante, generosa, etc.

En la familia se acepta incondicionalmente a la persona como en ningún otro lugar, se piensa en ella más por lo que es que por lo que hace, se recibe a cada uno tal y como es, y se compromete junto con los otros a que sea cada día mejor. En la sociedad hay una tendencia a clasificar: especialidad, edad, origen, estado civil, etc. por todo lo repetible; en la familia no importan los títulos sino quien se es, en lo más íntimo de uno mismo y se le ama solo por eso , por ser uno, con la irrepetibilidad, cualidades únicas en uno.

Es la familia un lugar de encuentros, donde se encuentra uno con otro en lo más profundo y lo más específico de cada persona, su intimidad, al reconocer lo más valioso de cada uno.

La familia es un lugar de convivencia – en el sentido de vivir con, estar con; no es la suma de personas que existen bajo el mismo techo sino a su vez comparten ideales, actividades, valores, proyectos.

La familia es una comunidad, quiere decir que se vive en común, o sea cada uno se da tiempo para estar con los otros en medio de las múltiples ocupaciones.

La unidad en la familia se da no porque todos asisten a los mismos lugares juntos, ya que ésta no es una fábrica de conductas, sino el comportamiento de cada uno, es el resultado de las firmes convicciones de las que los ha alimentado la familia. Es una unidad que les hace únicos como familia, son los valores que los unen, los valores que han construido entre todos y que luchan cada uno desde donde se desarrolla, son sus ideales de vida y que cuando convergen le dan cohesión a su relación.

La educación que recibe el individuo en su familia es cualitativamente la más significativa y profunda, que dejará huella a través de toda su vida porque es en ella donde se le enseña a vivir en forma autónoma para que un día pueda alzar el vuelo, se le capacita para asumir su libertad y un día hacerse cargo de su propio destino, es decir se le educar para vivir y existir como una persona valiosa.

Frente al mundo relativista, consumista y materialista que tanto atrae, la familia es una escuela de virtudes donde se forjará el carácter necesario para enfrentarlo y vivir adecuadamente en él. Dentro de la familia se reconoce la precariedad de cada uno y se compromete a ayudar en su desarrollo más trascendental, aquí no se le enseña a los hombres que son las virtudes sino se le muestra como ser virtuoso, se le muestra como autominarse para después entregarse y salir de sí para trascender: así poder alcanzar un desarrollo maduro y armónico en pos de la paz interior.

Todos los seres humanos desean ser felices y quieren la felicidad para los suyos; por ello los padres se vuelcan sobre los estudios de sus hijos como si fueran puro intelecto, o hacia su carrera bien remunerada como si se fincara la felicidad en el bienestar material, el secreto de la felicidad no está en el tener sino en el ser, lo que se ha de desarrollar es que sean ellos mismos, que logren un estado de ecuanimidad ante los altibajos de la vida, que amen la verdad y el bien, no preocuparse sino ocuparse, o sea, centrar los esfuerzos en que aprendan a actuar rectamente en el mundo y sepan afrontar los retos que la vida les ofrece.

Todo esto es lo que hace que las familias sean lugares de encuentro y de realización de cada uno de los miembros que las conforman. Las familias son lámparas que iluminan el caminar del otro para que logre no solo su bienestar sino su bien-ser y descubra la profunda verdad para la cual ha nacido y se esfuerce por vivir para perseguirla logrando así la plena realización de quien es.


 

Este artículo fue publicado en:

Memoria del 6º Congreso Nacional de Orientación Educativa AMPO 2005: La Orientación Educativa en la Sociedad del Conocimiento

Institución: Asociación Mexicana de Profesionales de la Orientación A. C.

Fecha: Octubre 2005


1 Algunas de las instituciones que promueven estos proyectos son “desarrollo integral de la familia”(DIF), Educación Continua y Compartida de Adultos de México A.C. (ECCA), La Asociación de Padres de Familia (ANPAC) y muchas mas que organizan las escuelas de diferentes niveles a los padres de familia de sus alumnos.

Esther Fragoso Fernández es Doctora en Educación por Universidad La Salle, Maestra en Educación Familiar por la Universidad Panamericana, Licenciada en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Docente-Investigadora de la Universidad La Salle Pachuca

 

Bibliografía

Aula Santillana Diccionario de Ciencias de la Educación., 1995, México, Santillana., 1417 pp

ENLACE, Manual de orientaciones de Escuela para Padres, 2000, México, Editorial Trillas, 61pp

Gadea de Nicolás Luis Escuela de Padres y Maestros, 1992, México, 319pp

García Hoz, Víctor.(comp) Tratado de educación personalizada. La educación personalizada en la familia, 1990, Madrid., RIALP., 373pp

Isaacs, David. La educación de las virtudes humanas, 2000, México, MiNos, 11ª ed., 463 pp


 

www.valores-mexico.org

 

Investigaciones