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Educación en Valores Humanos
El encanto de un cuento PDF Imprimir Correo electrónico

Érase una vez... así empiezan habitualmente los cuentos que presentan una acción insólita, extraña y emocionante. Los cuentos tradicionales ofrecen un productivo punto de partida para un aprendizaje intercultural con un amplio potencial interpretativo y un alto valor cultural de identificación. Los cuentos son un tesoro cultural de cada pueblo: son puentes entre el pasado y el presente, entre mundos lejanos y el propio mundo, entre la fantasía y la realidad, ofrecen soluciones para muchos problemas relacionados con la vida actual, fomentan la combinación entre la adquisición del idioma y el aprendizaje cultural teniendo un efecto positivo en el desarrollo intelectual de los niños1.

Los cuentos, historias, fábulas, mitos, son esencialmente un tesoro y a pesar de sus años continúan teniendo ese mágico encanto entre niños, jóvenes y adultos.

Son capaces de modificar nuestras conductas; de generar hábitos; permiten que surjan en nosotros sentimientos de compasión, de heroísmo, de reflexión y hasta logran silenciar nuestro mundo interior por el tiempo en que la narración del cuento se lleva a cabo.

Ese influjo asombroso no cesa nunca, a pesar de que el oyente apenas y lo perciba. ¿Quién de nosotros no recuerda gratamente esa historia simple que nos contara nuestra madre, padre o abuelo, sentado junto a nosotros en una orilla de la cama? Son momentos de gloria, en los que según la vívida imaginación de cuando uno es niño, se recuerdan los colores brillantes del cuento ilustrado que sostenían las manos del narrador, el tamaño del libro, su olor característico, y, quizás lo mejor de todo, la voz modulada que haría con toda seguridad nuestro progenitor al querernos hacer sentir en vivo y a todo color la historia que nos contaba en ese momento. Son ratos de unidad, en los que nos sabemos protegidos por el padre sentado a nuestro lado, y que nos conforta haciéndonos sentir totalmente seguros de que él o ella harían lo que fuese por nosotros.

Ese es el milagro del cuento: la relación de la maravilla de la historia con el prodigio de sentir ese afecto especial que nace del narrador y va a quien lo escucha.

Quien cuenta un cuento, da un algo personal; y quien lo escucha, es doblemente regalado por la lección que escucha y por la generosidad de quien lo entrega.

Los cuentos muestran una variedad riquísima de personajes: brujas, hadas, dragones, caballeros, magos, animales que hablan, objetos inanimados que cobran vida, monstruos de varias cabezas y dientes afilados, héroes en caballos blancos alados. Y estos a su vez son los protagonistas de ciertas cualidades o de la falta de ellas, y entonces las historias nos reflejan la dicotomía entre valores y falta de virtud: las intenciones puras y las que no lo son tanto,  la agudeza y la ignorancia, la laboriosidad y la pereza, lo que es justo y lo que no lo es, la generosidad y el egoísmo, el valor y el miedo.

Estos son los personajes y sus cualidades con los que el niño se identifica y que luego, asume como propios.

Por otro lado, los cuentos típicamente se estructuran en inicio, el desarrollo de un problema y la resolución del mismo. Esta organización permite al estudiante transferir su propio conflicto y encontrar la solución muchas veces por sí mismo. Y aún cuando ninguna complicación exista en su vida en ese momento, atesorará la historia y podrá aplicarla cuando convenga.

Para seleccionar un cuento de manera adecuada, hay que resolver las siguientes preguntas:

  • ¿De qué edad son los niños o jóvenes que lo escucharán?
  • ¿Qué nivel de conocimiento del lenguaje tienen?
  • ¿El tema es apropiado para la edad específica?
  • ¿El cuento muestra claramente el valor que quiero desarrollar en mis alumnos?
  • ¿Se identificarán mis estudiantes con la temática del cuento?
  • ¿Me gusta a mí en lo personal el cuento? ¿lo encuentro convincente, bello, con un objetivo claro? Si tu respuesta es no, busca otro cuento.

En esta sección encontrarás algunas historias que puedes utilizar como apoyo en tus clases de Educación en Valores Humanos, o bien en algún momento del día o de la semana para apoyar el valor que quieras desarrollar en tu clase. Están clasificadas por grupos de edad y mencionan un valor sugerido que puede obtenerse de la historia. Sin embargo toma esto como una guía, no es limitativo, pues recuerda que las características de tus niños dependen del ámbito social, cultural y familiar al que están expuestos.

Consulta también el Arte de narrar cuentos, guía que te servirá de apoyo para desarrollar la narración de manera adecuada.

Si tienes oportunidad de invitar a algún padre de familia a narrar la historia, no dudes en hacerlo. También puedes auxliarte de algún cuenta-cuentos de tu comunidad y/o elaborar material de apoyo como títeres, ilustraciones o muñecos –y no se te olvide modular la voz- para hacer de tu narrativa una gran experiencia.

¡Aprovecha la riqueza educativa del cuento!

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1 Leibrandt, Isabella; (2006) La importancia de los cuentos tradicionales para la educación infantil y el aprendizaje de idiomas; Universidad de Navarra, España

 

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